jueves, 27 de agosto de 2015

Fat

¿Y si la vida es un sueño y la muerte es la única forma de despertar?
¿Y si somos el infierno de otro planeta?

“Piernas delgadas, brazos firmes, caderas pequeñas, clavículas marcadas, pómulos visibles, abdomen plano" 
Para mí, eso es la perfección pero muchas personas mueren por tratar de ser perfectas o tal vez ya lo eran pero nunca estarás conforme con tu cuerpo, jamás importará el peso, sino cómo luces físicamente. Es decir, puedes pesar 45kg pero seguir viendo gordura en tu cuerpo, puede que tengas una meta de "el peso ideal" y cuando llegas a esa meta te das cuenta de que no estás conforme con el resultado entonces quieres seguir y una vez que empiezas no paras, al menos no, hasta que te guste tu cuerpo.

Estoy llorando y tengo que admitir que tengo miedo, tengo miedo de la vida, tengo miedo del futuro, tengo miedo de no saber qué hacer y terminar peor. Pero a la vez estoy entregada por completo al destino, creo que la suerte no existe y si pasan las cosas es por alguna razón, pero ese es mi miedo, que vengan cosas buenas y las malas lleguen para destruir todo lo que creé mientras las buenas estaban de mi lado. 
Le tengo miedo al rechazo, a las críticas, a las personas, a los "para siempre", a los amigos, a la vida. Tengo miedo de mi mente, me tengo miedo.

Mis demonios buscan un infierno cada vez más peligroso, cada vez más tentador.
Me causa daño estar sola con mi mente, me hace trizas, poco a poco me va destruyendo y lo peor es que no puedo hacer nada para evitarlo porque ya me destruyeron más de la mitad de la esperanza que tenía.
Mis fuerzas para luchar disminuyen pero mucho más cuando veo mi cuerpo totalmente desnudo frente a un espejo.

Hace tiempo no me peso, me gustaría saber pero a la vez no, no me gustaría ver uno, dos o diez kilos más que la última vez.

sábado, 15 de agosto de 2015

Scars: Seis

Scars: Seis: ¿Saben qué es lo peor? que ya no lo hago para suicidarme, sólo lo hago para ver caer las gotas de sangre en mi piel. Lo volví a hacer, cas...

Seis

¿Saben qué es lo peor? que ya no lo hago para suicidarme, sólo lo hago para ver caer las gotas de sangre en mi piel.

Lo volví a hacer, casi cinco meses sin cortarme pero lo volví a hacer.
Extrañaba hacerlo, extrañaba ver mis brazos recién cortados.

Fue raro, lo sentí muy raro, ésta vez no me corté por sufrimiento, ésta vez no fui llorando al baño directo a cortarme y cuando me cortaba seguía llorando, ésta vez no lloré, no derramé ni una sola lágrima.
Me hice seis cortes más, seis cortes más que perdurarán en mi brazo para siempre, seis cortes más que tendré que dar explicaciones y tal vez me pelee con alguien, seis cortes más que necesitaba marcarlos en mi brazo.

Pensé en abrirme la herida más grande y profunda que tengo pero no me dolería mucho entonces decidí hacer cortes nuevos, duele un poco pero no duele tanto, al menos yo no siento tanto el dolor. Tengo que admitir que antes me dolía menos ya que el dolor que llevaba dentro de mí era más fuerte que el dolor de los cortes, pero ésta vez, sí, tengo dolores y tristezas dentro de mí, por supuesto, pero no son tan grandes como para cubrir el dolor de un corte.

Estoy escuchando Marilyn Manson. Antes, cuando me cortaba siempre escuchaba Marilyn Manson y eso era lo que hacía que mis cortes sean más profundos. Creo que sus canciones a lo único que me inspira es a hacerme cortes profundos y dolorosos, porque el dolor que llevamos dentro es peor que ese dolor y que los cortes que nos hacemos lo hacemos para sentir y ver esa sangre recorrer nuestros brazos, para sentir al menos algún dolor que nos haga saber que aún estamos vivos, que aún sentimos algo más allá de tanto sufrimiento.
"Yo no se como hace ella para estar hoy en día acá, todo lo que le ha pasado, las veces que cayo, las veces que se levanto, y sigue acá, con una sonrisa en su rostro, simulando felicidad, cuando lo que tiene es tristeza y necesita amor amor y mas amor"
Eso fue lo que me dijo una íntima amiga cuando le conté que me volví a cortar.

Yo creo que tengo más de lo que merezco.
Tengo unas amigas increíbles que se merecen mucho más que una amiga suicida.
Tengo una familia maravillosa que jamás podré ser el orgullo de alguien porque lo único que hago es fracasar en la vida.
Tengo al novio perfecto, al novio que siempre soñé y que siempre imaginé que sería algo imposible, bueno, es posible y está a mi lado pero sé que siempre lo decepciono, sé que él espera más de mí, sé que él confía más en mí que yo misma pero sé que cuando él me dice que está orgulloso de mí sólo lo hace por lástima y no es así.

Creo que no merezco nada de eso, que todas las personas que me rodean se merecen a alguien mejor, alguien que se sienta bien con su propio cuerpo, a alguien que tenga pensamientos normales no que tenga ganas de cortarse todo el tiempo, se merecen a alguien que esté conforme consigo misma y yo no soy así, yo soy todo lo contrario a eso.

Pero me hice una promesa a mí misma y a alguien más que jamás me rendiré, que por más que tenga estas fallas y que me hagan caer jamás volveré a ese lugar de oscuridad y soledad. Sé que caeré mil veces y mil veces tendré ganas de romper la promesa por verme incapaz de cumplir algo pero no me ganará eso.

Estas seis cicatrices marcaran cómo yo pude salir de esto, sé que puedo.

sábado, 1 de agosto de 2015

Tu primer corte.

Sé que necesito ayuda para salir de todo esto, sé que no puedo sola, sé que soy débil y frágil pero no quiero la ayuda de nadie, no quiero dar lástima, no quiero depender de nadie pero dependo de su sonrisa, de sus ojos oscuros y su cabello lacio. 

Siempre creí y aún creo que la felicidad no dura para siempre. 
Es como una montaña rusa, estás en la cima de la felicidad pero con tan sólo un empujón caes al abismo, te encuentras en un pozo hondo sin fin y si hay fin podrías llegar tan solo con unas palabras, actos y desilusiones. 

Siempre debemos estar preparados para lo que pueda pasar en un futuro. Siempre tenemos que medir lo que decimos y hacemos, tal vez podamos ser nosotros quienes demos ese pequeño "empujón" para que otro caiga al abismo o tal vez otra persona puede hacer que nosotros caigamos al abismo sin importar que tan oscuro este allí. Sí, para mí el abismo es un lugar dónde algunos ya estuvieron, otros están y muchos otros aún no han llegado. Es algo que sí o sí a todos nos toca.
La mayoría de las personas que pasan por ese lugar es en la adolescencia. Cuando dejamos de ser los niños que no tienen problemas y que no importa lo ridículo que te puedas ver siempre eres feliz.
Pero tampoco somos grandes.
Estamos en el medio, dónde tenemos que descartar y seleccionar opciones que la vida nos da, dónde tenemos que madurar, dónde muchos de los que creías que eran tus amigos/as te decepcionan, dónde vienen nuevas amistades que ya no sabes si confiar o no, dónde tienes que ser más responsable. 
Y ahí es cuando llega tu primer amor, con el que das tu primer beso, con el que compartes secretos que tal vez nadie los sepa, dónde le dedicas tiempo, espacio y amor, todo tu amor, toda tu ternura. Esa persona la cuál planeabas un futuro con hijos y casados te decepciona, te hunde, te destroza. 
Vas sumando decepciones y te quedan cortos los números de una cifra.

Dejas de comer, tu autoestima baja cada vez más y llega el punto en el que te preguntas ¿qué es tener autoestima? Crees que el problema de todas tus tristeza eres tú y que algo anda mal en ti entonces optas por dejar de existir, te cansas de tanto dolor, te cansas de tanto llanto, te cansas de vivir.
Y ahí es cuando haces el primer corte de tu piel, el primer corte que jamás te lo olvidas, el primer corte en el cuál te asustas un poco por toda la sangre que tu brazo derrama, el primer corte en el cuál no sabes medir qué te duele más si tu brazo o tu corazón, el primer corte en el cuál recuerdas todas las cosas malas y decides por seguir haciendo cortes uno al lado del otro, sin parar, hasta que ya no aguantas el dolor y paras. 
Puede que tu primer corte te mate o puede que no. Puede que eso te haga sentir mejor o puede que no. Puede que tengas ganas de seguir marcando tus brazos con cortes para quitarte de una vez tu propia vida o puede que no. Lo decides tú. Pero...aveces es muy tarde para decidir y ya no tienes más opciones. ¿Qué pasó con la niña feliz? ¿Qué pasó con las personas que te decían "siempre estaré para ti" "cuenta conmigo siempre" "nunca estarás sola". ¿Dónde estuvieron todo este tiempo? ¿Se acordarán de mí? ¿Me extrañaran si muero? ¿Me irán a visitar al hospital si me internan?
Hay tantas preguntas sin respuestas, hay tanta depresión en un sólo cuerpo.